Lo bueno, lo malo y lo feo de invertir en las criptomonedas

La era digital lo ha cambiado todo. El dinero también. Es así como nacen las llamadas “criptomonedas”, que son unidades digitales creadas como un medio de pago en el mundo virtual y que poco a poco se han convertido en un método de inversión por su capacidad de adquirir valor y confiabilidad en el mercado.

Ayer a las 4:04 p.m. coinmarketcap.com mostraba una cotización de 1.169 criptomonedas que completaban un total de mercado de 175.272.960.491 dólares.

Así, si Colombia tuviera disponible su Producto Interno Bruto (PIB) para comprar la totalidad de criptomonedas allí referenciadas debería invertir 59,8 % de su PIB, pues el año pasado este indicador cerró en 292.723 millones de dólares, según la tasa que maneja la página de conversión Oanda, de 2.936,28 pesos por cada dólar.

Esta magnitud no es menor, si se tiene en cuenta que las unidades virtuales le ponen competencia a las monedas tradicionales respaldadas por los diferentes estados en el mundo (dólar, peso, renminbi… etc.) y que a punta de credibilidad y valorización se transan con éxito y ganan aún más espacio en economías con dificultades monetarias, como Venezuela.

En monedas virtuales, a las 4:04 p.m. de ayer, el Bitcoin seguía siendo la criptomoneda mejor valorada con un precio de 5.705,36 dólares/unidad y un mercado de más de 94.839 millones de dólares. En el mismo período, le seguía Ethereum, que con un valor de 344.18 dólares/unidad movía más de 32.733 millones de dólares, y Ripple, con un precio de mercado de 0,262983 dólares/unidad con el que completó 10.133 millones de dólares.

Pese a que las criptomonedas nacen como una alternativa al dinero tradicional en algunos casos requieren de este para circular, pues es uno de los mecanismos usados para comprarlas y en todo caso tiene un valor verificable en él.

¿Qué tan accesible es?

A simple vista, pareciera que el negocio de estas criptomonedas es poco accesible, en el caso específico del Bitcoin esta interpretación puede llegar por su valor: 5.705,36 dólares por un bitcoin, lo que en dinero constante y sonante es 16.752.600 de pesos colombianos, según la tasa que maneja Oanda.

Esta moneda puede dividirse y de esta manera la gente accede a comprar partes de la unidad.

Vale la pena recordar que un medio de pago debe ser “fungible, divisible, durable, fácil de verificar, difícil de falsificar, portable y fácil de transferir y con un valor relativamente estable frente a bienes y servicios de la economía”, tal y como lo reseñan Carlos A. Arango – Arango y Joaquín F. Bernal – Ramírez, en un Documento de Trabajo denominado Criptomonedas, publicado por el Emisor.

¿De qué depende el precio?

El precio de las criptomonedas varía al vaivén de la oferta y la demanda y esta es una de las alertas que presenta el documento del Banco de la República al analizar este fenómeno.

En el caso de bitcoin, se ha dicho que el sistema está preparado exclusivamente para emitir 21 millones de bitcoins, y por eso es un activo altamente deseado y escaso.

Carlos Mesa, fundador de Bitcoin Colombia, señaló que esa es una de las ventajas de esta moneda “pero cada una tiene sus aspectos técnicos, en ellas aclaran sobre límites de emisión, si los hay, y sus condiciones”.

“El análisis que arroja la alerta sobre las criptomonedas proviene de una de las funciones principales de los bancos centrales: el control de la inflación (alza de los precios de bienes y servicios a través del tiempo)”, analizó Alejandro Useche, docente de administración de empresas de la Universidad del Rosario.

En esta medida, uno de los efectos de no controlar la emisión de una moneda es la pérdida de capacidad adquisitiva, indistintamente de la unidad monetaria de la que se hable.
Uno de los consejos de Mesa es que “no se le olvide que esta es una inversión riesgosa que en cualquier momento puede perder”.

¿Es legal?

Si bien, los defensores de estas unidades aseguran que el uso de criptomonedas no es ilegal en Colombia, el Banco de la República se ha mostrado cauto y ha dicho: “El peso colombiano (billetes y monedas) es la unidad monetaria y de cuenta en el país, siendo el único medio de pago con poder liberatorio ilimitado”, afirman Arango y Bernal – Ramírez.

Las autoridades en Colombia no han declarado textualmente su “ilegalidad”. No obstante, dicen que “corresponde a cada persona conocer y asumir los riesgos inherentes a las operaciones que se realizan”, agregaron en el Documento de Trabajo.

Consecuente con este hecho, la Superintendencia Financiera de Colombia ha advertido que ninguna entidad vigilada está autorizada para “custodiar, invertir, intermediar ni operar con tales instrumentos” ni tampoco puede poner a disposición sus plataformas para transar en criptomonedas.

¿Dónde se consiguen?

Las criptomonedas, siendo unidades que nacen en la virtualidad, tienen como mercado natural este espacio. En el que surge un importante riesgo: el fraude.

Hay páginas web reconocidas como una especie de cajeros para depositar el dinero y abrir una cuenta en la criptomoneda deseada.

En Colombia varias ciudades y establecimientos le apuestan a este negocio. De acuerdo con coinmap.com, en Cali se registran 3 establecimientos; en Pereira, 12; Manizales, 2; Medellín, 17; Bucaramanga, 4; en Cúcuta, 9; Bogotá, 32; Villavicencio, 2; Cartagena, 2; y Barranquilla, 2, entre otros.

“Uno de los indicadores de que puede estar ante un fraude son los intermediarios”, advirtió Useche “pues es lo que se busca eliminar”, así como promesas fijas de rentabilidad, pues en esto, lo que se tiene en cuenta es el alto riesgo y la variación.

¿Se declara como activo?

Con la época de declarar renta surgió la pregunta de qué hacer con las inversiones en las monedas virtuales.
Sobre este tema la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) no se ha pronunciado, apoyándose en el concepto del Banco de la República en el que se señala que la operación y uso de esta unidad no está concebida dentro del marco legal colombiano.

Useche aseguró que estos ingresos se deben declarar como cualquier activo una vez ingresen a la economía legalmente constituida en el territorio nacional. Por ejemplo cuando esas criptomonedas se vuelven pesos, en el caso del país.

“No es la manera mágica de evadir impuestos porque por ley se deben reportar todos los activos, así sean físicos o electrónicos”, sostuvo el académico.

Mesa lamentó que aún hoy no se ha podido saber cómo trabajar con las criptomonedas, pues no hay claridad en aspectos de impuestos y ganancias, así que el país se pierde de una importante oportunidad de insertarse en este negocio. El experto recordó lo que sucedió con el e-commerce. En últimas en este tema de las criptomonedas la historia está por escribirse .



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