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Cómo afrontar una crisis y salir triunfante de ella - ACEF

He decidido marcar una pausa en mi proyecto de Modelos Administrativos Vigentes con motivo de la contingencia en la que se encuentra el mundo debido a la pandemia que ha provocado el Covid 19.

En virtud de ello y en atención a que tanto los visitantes de mi página como quienes participan en linkedin, red en la que suelo contribuir con mis publicaciones, son personas de alto nivel de preparación, profesionales de calificado grado académico, dirigentes con cargas muy pesadas de responsabilidad y líderes con muchas personas a su cargo. Asuntos todos que imprimen carácter, dan prestigio e importancia pero que a la vez son detonantes de tensiones y de preocupación.

A todo lo anterior, se le suma la intranquilidad propia de una situación como en la que vivimos, de desasosiego, de incertidumbre ante lo desconocido, de miedo, de riesgos de salud y de la posibilidad manifiesta de una debacle económica a nivel mundial.

Por todo ello, nuestros líderes se encuentran de cara a un clima de tensión en un nivel tan alto, como quizás nunca se había presentado en la historia de la humanidad.

Si el líder desfallece y no enarbola las banderas de la fe, de la esperanza, del optimismo y de la lucha, la embarcación naufraga, por cuanto, siempre los seguidores obrarán con la fuerza y deseo de salvación que les inspire el dirigente guía y su deseo de contribución a la causa es inspirado por el carisma y el ejemplo que éste les imprime con su modo de obrar y con su estilo de lucha ante las adversidades.

Ahora bien ¿quién puede intervenir para que el líder venza y supere todos esos factores hostiles que hoy lo abaten?

La única respuesta a este interrogante es que él y sólo él, el propio líder, es quien ha de gobernar su mente para nutrirla de la fuerza, del talento y del entusiasmo necesarios para enfrentar la crisis, para identificar los peligros, para analizar los orígenes, para emprender la causa, para inspirar a quienes la habrán de ejecutar y para conquistar las esquivas pero maravillosas oportunidades que siempre se encuentran al otro lado, al lado oculto, pero que siempre son mejores de lo que se puede pensar.

Surge un segundo interrogante. ¿Cómo debe obrar el líder para enfrentar su propia mente, para dominar sus propios miedos y para erradicar de sus pensamientos la desesperanza

Pues bien, mis queridos seguidores y amigos, es esta mi propuesta de acción la que enmarco en lo que he denominado el diamante de la fortaleza interior.

Las cuatro aristas de esta corona, la corona del positivismo y del recto obrar son:

  1. La razón de vivir. Consiste en vibrar con pasión absoluta por aquella causa que nos motiva para luchar y conquistar. Es sentir en el alma el amor por la tarea que nos entusiasma cada día al despertar. Es lo que Viktor Frankl, en su estupendo libro, El Hombre en Busca de Sentido, denominó: “Encontrar el sentido de la vida a través de una causa”. Cuando existe una razón apasionada para vivir, nada ni nadie nos detiene para conquistarla, para cultivarla, para protegerla con celo. Te invito a que elabores la lista de tu vida hasta que identifiques tu razón de vivir.
  2. La fuerza insuperable del amor. Quien tiene en la vida un ser a quien ama, a quien ama con todo el corazón, con la capacidad de entrega que solo brinda el ímpetu y con el deseo ferviente de hacer feliz a ese ser, habrá encontrado el camino de la prosperidad, el impulso de si mismo. Si ese amor limpio y sublime se extiende a otras personas, la capacidad de lucha se convierte en un valor invencible y…he aquí lo grandioso, en la medida que se logre multiplicar el número de personas receptoras de la bondad del corazón, tanto mayor será lo grandioso del éxito alcanzado y el regocijo de la satisfacción que brinda el buen proceder.
  3. El valor de la experiencia dolorosa. Una experiencia dolorosa es el más efectivo estimulante para construir un ideal, para concebir un deseo, para forjarse una meta, para anhelar ser mejor, para valorar lo que se tiene, para sentir el afecto, para amar el trabajo, para decidir con arrojo, para emprender bajo condiciones de riesgo, para saber lo que es la resiliencia, para convertir la angustia del peligro en acciones, para identificar las oportunidades, para aceptar los desaciertos, para comprender a los demás, para saber que en la vida todos dependemos de todos, para darse cuenta que en la telaraña social los de abajo tragan tierra y los de arriba necesitan de todos para poder sobrevivir.
  4. La presencia de lo absoluto. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, absoluto es algo Independiente, ilimitado, que excluye cualquier relación. Para mí, un creyente convencido, ese es Dios. Mas con todo el respeto por las diferentes creencias, sentidos de fe o religión, invito a cada cual a concentrarse en lo superior de su mente y de espíritu, desde lo sublime de la existencia, para que se activen los valores y el comportamiento ético. Sin lo anterior no existe el éxito sostenible ni la plenitud del ser.

Dentro de este marco, el del diamante de la fortaleza interior, guiado por esas cuatro aristas vitales que representan los principios esenciales, presento la siguiente ruta de búsqueda para enfrentar una crisis y salir triunfante de ella.

  • Paso 1: Autonomía de pensamiento y acción.

No importa la magnitud de la crisis, ni lo difícil de las circunstancias que la acompañen, no importan las privaciones que esto nos imponga, ni el dolor que nos cause, ni aún las pérdidas que nos ocasione la situación que la provoca. Lo vital, lo perdurable, lo que nos dará la energía y el vigor para afrontarla, dominarla y superarla es la libertad que tengamos para resistirla, para pensar con pleno criterio fieles a nuestros propios principios y valores con el fin de actuar en consecuencia. Todo nos lo puede quitar la crisis menos la capacidad para pensar y discurrir siempre de la manera correcta y coherente con los propósitos de vida que con rectitud nos tracemos tendientes a obrar en consecuencia, impregnados de la firme y vertical voluntad.

  • Paso 2: Decidirse entre ser víctima o responsable.

Ante las circunstancias desventuradas de la vida las personas, dependiendo de su estilo y talante, adoptan una u otra posición. Lo cierto es que los triunfadores siempre asumen la de la responsabilidad, aceptan sus errores, estructuran plan de enmienda, perdonan y piden ser perdonados. En vez de culpar a los otros y sentarse a llorar, corrigen, mejoran, emprenden acciones, colaboran y ayudan. Siempre le encuentran sentido a lo que está pasando.

  • Paso 3: Las oportunidades están afuera, siempre son externas.

Las luces que iluminan el porvenir y que marcan el futuro siempre están afuera. Además, son siempre efímeras, livianas. Pasan fugaces y ligeras, nunca se detienen. Hay quienes las advierten y las toman, otros, sencillamente las dejan pasar; por ello es por lo que existen los prósperos, pero también los fracasados.

  • Paso 4: Servir a los demás es la clave de la realización personal.

No es procedente, ni práctico, ni justo, ni eficaz buscar el éxito y la felicidad personal sin pensar en el otro, en los demás. La plenitud humana es una consecuencia, un subproducto, de la compasión y de la colaboración a los demás para ayudarles a mitigar sus penas y para regocijarse con sus triunfos.

  • Paso 5: Abrazar una causa.

He aquí la razón de la existencia, abrazar, con pasión absoluta, una causa. Quien ama a su familia hasta la profundidad de su sentimiento, ésta se convertirá en el combustible que lo mueve y lo hace productivo, es una causa determinante.

Causa que se consolida cuando se ama aquello que se hace y se convierte en parte integral de la propia razón de vivir.

Causa que gratifica y reconforta al ser humano cuando se llena de metas y de buenos propósitos, pero fundamentalmente cuando se cumplen fecundamente y, en especial cuando esas metas cumplidas resultan de beneficio para todos cuantos nos rodean.

La felicidad es una consecuencia, el camino hacia ella se compone de metas y propósitos.

  • Paso 6: Vivir a diario dos experiencias diferentes de vida.

Og Mandino en su fantástico libro, El Vendedor Más Grande del Mundo, concretamente en el pergamino número 5, propone vivir cada día de la vida como si fuera el último de nuestra existencia.

No perderíamos ni un segundo de ese día, expresaríamos el amor, dejaríamos todo en orden, una sonrisa para todos sería nuestro sello.

Con seguridad en ese último día anhelaríamos estar en nuestro lugar de trabajo, produciendo.

Mas, también vale aquí la propuesta de Viktor Frankl: Vive como si estuvieras viviendo por una segunda vez. En esa segunda oportunidad de vida, con seguridad, enmendarías tus errores, tus iras, tu tendencia a procrastinar. Con seguridad emprenderías cosas mas útiles, más dignas, mas trascendentes. Vamos, a obrar así ya, no existirá, te lo aseguro, segunda oportunidad de vida.

Así que ya, ya mismo, a obrar como si fuera el último día y a vivir como si estuvieras viviendo por segunda vez.

  • Paso 7. Practicar el ejercicio físico.
El ser humano registra tres componentes esenciales, como son: Espíritu, Mente y Cuerpo. Un espíritu firme, revestido de virtud, con indisolubles valores y con el enfoque en lo absoluto, dispone la mente para el bien pensar, pero ésta solo obrará con inteligencia cuando el cuerpo la provee de energía vital. “Mente sana en cuerpo sano”.
  • Paso 8. El buen humor.

El buen humor es el refrigerante de la vida. Sosiega, alegra, descansa. Te invito, mi querido lector a que saques unos minutos de vacación diariamente. El buen humor, el humor inteligente y respetuoso refresca y marca una divertida pausa laboral. Por su lado, el humor sarcástico causa heridas y produce daño, por lo tanto, debe evitarse.

Admiro a quienes saben reírse de sí mismos, es una de las más certeras muestras de la inteligencia humana.

  • Paso 9. El maravilloso poder de la planeación.

Un plan es un documento escrito que implica compromiso y que imprime responsabilidad. Lo puedo asegurar, a ciencia cierta, todos los seres humanos exitosos que he conocido tienen en común el haberse trazado un plan de vida y carrera, claro, concreto y definido. Más potente resulta cuando ese plan es trascendente y, sobre todo, compartido, lo que resalta el compromiso hacia la ejecución y, por consiguiente, al logro. Una contundente frase de Viktor Frankl marca la pauta para este proceder:

“No importa realmente lo que esperemos de la vida, sino lo que la vida espera de nosotros”

  • Paso 10. Vivir en equilibrio.
Viene a mi memoria una frase que aparece en los primeros diálogos de película Titanic: “Time to live, time to die” (Tiempo para vivir, tiempo para morir) El ser humano que desea vivir en armonía y que adquiere el compromiso de buscar su propia felicidad y de hacer felices a todos cuantos le rodeen, tiene que aprender a vivir en equilibrio. Vivir en equilibrio consiste en: a) Preparar un abundante equipaje de viaje para la vida cargado de valores, de moral y de ética; liviano en lo efímero, fugaz y pasajero. b) Trabajar con pasión absoluta, con entrega y con ánimo de servir. c)Cultivar su Espíritu con el marco de sus creencias y coherente con su concepción de lo absoluto. d) Amar profundamente, con entrega y desprendimiento. e) Divertirse, descansar, buscar el sosiego, hacerlo con frenesí y disfrute, en su momento y hasta su momento. f) Distribuir el tiempo en forma generosa entre estas actividades, pero conservando el sano y justo equilibrio, Tiempo para vivir, tiempo para morir.
Raúl F. López F.

Autor,

Raúl López Fernández

Consultor empresarial, conferencista, entrenador de líderes, autor del libro El Proceso de la Venta Eficaz.

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