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Frente a los avances tecnológicos de los últimos años, surgen inquietudes sobre ¿cómo será la educación en el futuro? Las expectativas son amplias frente a la innovación que genera este cambio, pero al mismo tiempo persisten algunas reservas, ya que no todas las personas tienen la capacidad y el compromiso para adelantar con éxito esta clase de formación.

En Colombia, puntualmente, se tienen grandes retos a nivel de calidad y cobertura, buscando garantizar que un mayor número de personas puedan acceder a la educación superior, sobre todo en las zonas rurales.

Replantear la manera de educar es un desafío alentador para estas instituciones, ya que una gran cantidad de estudiantes desean acceder a los contenidos académicos desde cualquier lugar y dispositivo, así como flexibilizar el ritmo de aprendizaje y la exigencia horaria. Por este motivo, las universidades deben cuestionarse acerca de ¿cuál es la experiencia que busca el alumno?, ¿cómo atender la deserción?, ¿cómo preparar a los profesionales del futuro, aprovechando las ventajas tecnológicas?, entre otros asuntos.

La sociedad del conocimiento no requerirá un esquema de estudio formal o uniforme, sino un módulo variable, con flexibilidad, personalización y ampliación de algunos campos específicos que resulten de verdadera utilidad para los futuros profesionales. De igual forma, los estudiantes deberán adaptarse a un ambiente que cambia constantemente, resolver problemas de manera individual, asimilar ideas con rapidez, identificar problemas, proponer soluciones, tomar la iniciativa y ser independientes.

La formación permanente es una característica relevante en el mercado laboral, sin embargo, las competencias humanas como el relacionamiento, la sensibilidad, la adaptación y el trabajo en equipo son rasgos que deben entrar en consideración al momento de optar por una línea de estudio virtual, ya que son capacidades que no pueden adquirirse a distancia.

Fuente: Sectorial

Panorama Económico Mundial: Incertidumbre FED, Flexibilidad Tributaria China, Decrecimiento Industria Europea y Crisis Venezolana

La situación económica a nivel internacional presenta inestabilidad en diferentes aspectos. Por un lado, se encuentran las negociaciones entre Estados Unidos y China, lo que repercute en el desempeño general de las economías, adicionalmente, los bancos emisores, la FED y Banrep muestran una actitud paciente frente a la subida de las tasas de interés. Para el caso de la Unión Europea, el crecimiento de esta región no fue el esperado, y adicionalmente Alemania, el país que era conocido como la “locomotora” de la zona euro no mostró crecimiento para cierre del 2018, lo que refleja el bajo desempeño de la región. Para este mes fue relevante la situación de Venezuela, pues ante un gobierno inconstitucional existen presiones políticas que generan malestar en el mundo frente a una intervención militar o no. Por su parte, Colombia empieza un año lento en el comercio, teniendo en cuenta temporada de fin de año, temporada escolar y la ley de financiamiento que afecta los bolsillos de los consumidores.

 

La economía estadounidense estima que el crecimiento del PIB esté por debajo del 3% para el cierre del 2018, un poco mayor que lo registrado en el 2017, con una subida de 2,5%. Los factores que hacen que su desempeño no sea tan favorable como se esperaba se concentra especialmente en las tensiones comerciales en medio de negociaciones con China y la volatilidad de mercados financieros. Por otro lado, lo que jalonó el crecimiento fueron las ganancias en el gasto del consumidor y el aumento de la inversión empresarial. En la última reunión de la Reserva Federal, el 20 de febrero, se habla de unas perspectivas más inciertas, por esto se decidió mantener los tipos de interés, adoptando una actitud paciente frente a los posibles cambios del mercado. En cuanto a las perspectivas que se tienen, la FED tiene grandes desafíos en su intervención, siendo aumentar la productividad del país uno de los focos principales. El país continúa estando fuerte en aumento del empleo y salarios y una inflación regulada.

 

La economía China viene presentando una desaceleración en su crecimiento en los últimos años. Nuevamente, la guerra comercial con Estados Unidos entra a jugar parte importante de su desempeño en el 2018. Ante este panorama, el gobierno chino está trabajando en unas propuestas de carácter fiscal que busque incentivar el empleo y controlar los riesgos financieros, así, se propuso una reducción de impuestos para las empresas privadas, lo que activará la producción industrial y el consumo interno. Por otro lado, se habla de que el gobierno será muy cauteloso de no inundar a la economía de liquidez, pues traería efectos en la inflación. Adicionalmente, el riesgo financiero del país está incrementando pues la deuda pública representa un gran porcentaje del total de pasivos. Finalmente, ante este panorama para el 2019 se proyecta un crecimiento del 6,3%, 0.3 puntos porcentuales por debajo del 2018 y 0.5 pp por debajo del crecimiento del 2017.

 

Europa muestra debilidad en su crecimiento. Uno de los factores que más afecta su desempeño es el Brexit, seguido por una desaceleración en la producción industrial de la región. Como primer referente, se encuentra la fecha de salida del Reino Unido, pues ya se está a un mes (29 de marzo), sin embargo, cada vez se presentan más obstáculos, recientemente se rechazó el acuerdo entre Bruselas y Londres. Por otro lado, la producción industrial en la eurozona está cayendo a un ritmo más rápido desde la crisis financiera, a lo que se le agrega un deterioro de la demanda interna y externa. Concretamente, y para evidenciar la crisis de la zona, Alemania, quien impulsaba la economía europea, no presentó crecimiento para el último trimestre del 2018, explicado por un decrecimiento en la demanda externa, tal es el caso que los analistas han reducido a la mitad los pronósticos de crecimientos de la economía.

 

En Latinoamérica sobresale la crisis que se está viviendo en Venezuela. Desde el 2012, el país vecino vive en un contexto político que se enfoca en una ideología socialista, lo que ha traído inestabilidad a la economía y como consecuencia a la comunidad. Posterior a una serie de incoherencias en las elecciones presidenciales, el diputado Juan Guaidó fue nombrado como presidente interino por la Asamblea Nacional. Posteriormente, el gobierno colombiano y estadounidense enviaron ayudas humanitarias, sin embargo, estas no fueron bien recibidas y les negaron el ingreso al país.

 

Ante este panorama, el Grupo de Lima se reunió en Bogotá para hablar sobre qué decisiones se tomarán teniendo en cuenta las condiciones del país. Lo primero que se descartó fue el uso de la fuerza como salida a la crisis, por el contrario, se está buscando impulsar acciones frente a la Corte Penal Internacional para que se tomen consideraciones sobre los actos de violencia de Nicolás Maduro y estos sean considerados como “crimen de lesa humanidad”. Lo que se busca finalmente es la transición a la democracia, pero que esta sea liderada desde los mismos venezolanos de forma pacífica, en el marco de la Constitución y el derecho internacional, apoyado por medios políticos y diplomáticos.

 

Colombia vive una situación política tensa frente a lo que pueda ocurrir con Venezuela, donde cualquier ofensiva militar del gobierno de Maduro en contra de Colombia sería un acto suficiente para una intervención militar. Adicionalmente, las relaciones económicas con el país también se han deteriorado, presentando decrecimiento en las exportaciones e incrementos en las deudas. Adicionalmente, la migración es otro de los factores que impacta al país, tanto a nivel económico como social, esto quiere decir mayores tasas de desempleo, mayores conflictos sociales e inconvenientes en oferta de servicios de salud.

 

Se ha generado una inestabilidad del país a nivel interno, sin embargo, se evidencia recuperación en algunos campos de la economía. Tal es el caso del Índice de Confianza del Consumidor, que a pesar que continúa en una senda negativa, presenta desde noviembre un comportamiento positivo, acercándose a regiones positivas. Ahora, desde la perspectiva del comerciante, estos aseguran que el año comenzó “lento”, pues factores como la ley de financiamiento, las deudas de la temporada navideña y la temporada escolar han hecho que las ventas se mantengan bajas según el 19% de los encuestados por Fenalco, contrario a un 36% quienes presentaron un incremento en el volumen de sus ventas. En este sentido, el comercio no tuvo un comportamiento esperado para el comienzo del 2019, pero las expectativas continúan positivas para lo que viene del año.

 

Para el 2019 las expectativas sectoriales del crecimiento del PIB se encuentran en 3,2%, esto con miras a un decrecimiento en el comportamiento del precio del petróleo, los efectos de la ley de financiamiento en el consumo de los colombianos y unas expectativas de mayor inversión extranjera dadas las apuestas del gobierno.

 

Fuente: Banco de la República – Cálculos Sectorial

 

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